El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, emitió un
decreto que prohíbe la inclusión de su nombre en placas en lugares de obras
públicas, como inauguraciones de puentes, carreteras y edificios. También dijo
que no quería que su retrato fuera colgado en las oficinas del gobierno.
Solís, que asumió la presidencia el mes pasado, expresó que el culto a la imagen del presidente era cosa del pasado. Establece que la decisión de eliminar el nombre del gobierno de obras de infraestructura que se construyan se justifica porque éstas se hacen con "el aporte de todo el pueblo de Costa Rica". Esta prohibición entra en vigencia a partir del 9 de mayo, un día después de que Solís tomó el poder, y estará vigente hasta el 8 de mayo de 2018, el último día de la actual administración.
Solís, que asumió la presidencia el mes pasado, expresó que el culto a la imagen del presidente era cosa del pasado. Establece que la decisión de eliminar el nombre del gobierno de obras de infraestructura que se construyan se justifica porque éstas se hacen con "el aporte de todo el pueblo de Costa Rica". Esta prohibición entra en vigencia a partir del 9 de mayo, un día después de que Solís tomó el poder, y estará vigente hasta el 8 de mayo de 2018, el último día de la actual administración.
El mandatario considera que él es un costarricense más y no
quiere un culto a su persona. En cuanto a la decisión de que su apellido no
aparezca en obras públicas nuevas. Con esto considero que Solís quiere que los ciudadanos recuerden
que quien hace posible la construcción de infraestructura no es el gobierno
sino el dinero de los impuestos de todos los contribuyentes. Es por eso que las
placas conmemorativas solo llevarán la fecha de construcción.
Debemos tener presente que el Presidente es nuestro
mandatario, el poder reside en el pueblo, y su función esencial consiste
precisamente en representar los intereses de su población, por lo que en una sociedad
democrática y desarrollada no hay cabida para un culto reverenciado del
gobernante.